El sol, amigo de nuestros padres, enemigo nuestro


¿Recuerdan esos consejos de la abuela animándonos a tomar el sol para solucionar algún problema de la piel o muscular? Lo que es mi caso, recuerdo al menos una docena de ocasiones en que me animaban a salir a asolearme al jardín para estar más sana.


Igual las vacaciones, desafortunadamente en la familia no existía una cultura alrededor de la luz solar y sus efectos, así que la protección se limitaba a usar gorra y de vez en cuando algo de bloqueador en los hombros y la espalda (de hecho mi papá confundía el bloqueador con el bronceador).

La tecnología y la difusión han cambiado mucho en los últimos años y hoy estamos mucho más informados al respecto.


Como tengo planeado hacer varias entradas de blog respecto al sol, siento que puedo ir abordando el tema por partes, de tal forma que todos estemos informados y podamos intercambiar preguntas y respuestas, después de todo. Para eso me animé a abrir este blog, para interactuar con ustedes.


Así que el primer tema que quiero tocar respecto a esto es el etiquetado y su significado, en particular de una nomenclatura que muchos pasamos por alto: UVA y UVB en los envases de protector solar (aquí en la imagen que les pongo debajo, vean cómo aparecen ambos indicadores encima del 50+).

Estamos hablando de radiación, los rayos solares emiten en una porción de radiación ultravioleta, pequeña, pero que afecta nuestra piel. Los científicos dividen los rayos en Ultra Violeta A y Ultra Violeta B. Estos rayos tienen el poder de dañar el ADN de las células de la piel, en específico a los genes que controlan el crecimiento de nuestra piel ¿De película cierto? Lo importante es que ninguno de nosotros está a salvo de desarrollar una mutación en el ADN producida por la radiación UV.


Ya sólo falta diferenciar sus efectos.


Los UVA envejecen a las células de la piel y pueden dañar el ADN de estas células. Estos rayos están asociados al daño de la piel a largo plazo tal como las arrugas. Casi todas las camas de bronceado emiten rayos UVA así que mucho cuidado. Estos rayos también causan cáncer, con algo menos de potencia e intensidad que los UVB.


Los UVB tienen un poco más de energía que los rayos UVA. Estos rayos pueden dañar directamente al ADN de las células de la piel, y son los rayos principales que causan quemaduras de sol. Asimismo, se cree que causan la mayoría de los cánceres de piel.


Aquí viene lo bueno, cómo puedes usar esta información la próxima vez que vayas al súper y compres un bloqueador.

SPF: es el grado de protección frente a los rayos UVB. El número indica en minutos, cuánto tiempo podría exponerse al sol una piel protegida sin quemarse.


Protección UVA: si el símbolo UVA aparece rodeado por un círculo es que cumple la recomendación europea (debe ser mínimo un 1/3 del SPF).


PA: es otra manera de expresar el grado de protección UVA, entre más signos ‘+’, mayor protección.


Cómo elegir de acuerdo a tu tipo de piel.


Si tienes la piel muy blanca y los ojos claros, usa un SPF50+; si es clara y los ojos castaños, un SPF30; y si piel y ojos son oscuros o ya estás bronceada, un SPF20-15.


Dato fantástico final con el que yo me quedo y les comparto: El protector solar es la mejor crema antiarrugas. Usar a diario fotoprotector reduce un 24% los signos de envejecimiento.

A ti que llegaste hasta este punto de la lectura, te agradezco enorme el que me hayas regalado un ratito de tu atención, estoy muy emocionada por intercambiar puntos de vista y responder tus dudas ¡Nos leemos en el siguiente blog, o post, o entrada o como se llame!

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